GAIBIEL AÑO DE 1639

INTRODUCCIÓN

A la hora de realizar un trabajo histórico, por reducido que sea, existen ciertas dificultades propias e inherentes al mismo; sin embargo, al disponernos a emprender éste los obstáculos se han visto agravados por dos razones fundamentales:
En primer lugar, la reducida importancia de la villa en el contexto histórico de la región. Además de ser pequeña, su enclave geográfico no revestía la más mínima importancia; hecho que no ha sucedido en otros pueblos de pequeñas dimensiones, en los que, debido principalmente a su posición estratégica, han sido protagonistas directos de hazañas y acontecimientos. Esta relevancia se derivaba normalmente por ser la llave que abre el paso a nuevas regiones o zonas de significación o también, por ser estación o albergue en el camino hacia desconocidas tierras.

Sin embargo, Gaibiel formaba parte de una constelación de poblados enclavados en la sierra de Espadán, que solamente servía de fortaleza a los habitantes que resistían hasta el final para incorporarse al resto de las poblaciones situadas en las zonas geográficamente más llanas y, por lo tanto, susceptibles a ser los primeros protagonistas de las distintas transformaciones políticas y sociales a que los sometía la Historia. Derivado de est, tenemos que las conquistas se producción como escalafón final a un previo dominio del resto de la provincia. Ello hizo que los acontecimientos se producían tardíamente y con escasa importancia para las plumas de los historiadores.

Una segunda razón, que agudiza el tema, es la ausencia total de alguna persona que se haya interesado por el acontecer histórico de Gaibiel; esta falta total de investigación origina que, al intentar abordar un tema se carezca de datos; por ello es necesario acudir a las fuentes originarias, a los documentos primitivos, para sacar de ellos las noticias e informe que configuran los acontecimientos. Estas documentaciones presentan dificultades de todo tipo: están escritas manualmente, tanto en castellano como en latín; la escritura es difícil de descifrar y entender debido a su ilegible caligrafía; finalmente, son igualmente escasos los documentos de que disponemos. Todo ello hace que con mucha frecuencia -más de la deseada- tengamos que atenernos a estudios y monografías que se ocupan no del pueblo en sí, sino de la zona, provincia o región.


II. ESTUDIO DE LA CARTA DE POBLACIÓN

Las cartas de población de Gaibiel, y dentro de ellas la dada por don Gerónimo Garcés Carrido de Mendoza, Conde de Priego, el 6 de Julio de 1.639, sobre la cual gira este trabajo, es el primer documento del cual hemos tenido conocimiento de su existencia real y uno de los pocos de los que disponemos, lo cual facilita considerablemente su estudio.
El auge de las cartas de población son en los siglos X, XI y XII; sin embargo, la de Gaibiel está dada en el siglo XVII; es, por lo tanto, una época muy avanzada, e la cual ya es muy difícil que se den esta clase de documentos para regular las relaciones jurídicas de una comunidad. Esta tardía aparición se puede explicar atendiendo a dos razones principalmente:

La zona geográfica en la cual se encuentra Gaibiel, fue de las que más tardíamente vivió el fenómeno de la reconquista; hay que pensar que fue en el siglo XIII cuando se lleva a cabo. Sin embargo, aunque el auge de tal práctica jurídica se desarrolla con la reconquista, ello no es exclusivo, ya que se produce también cuando existen fenómenos de despoblación, emigración e incluso cuando los pueblos y villas cambian de dueño; el nuevo titular es lógico que fijará las bases sobre las que debían desarrollarse las futuras relaciones. Esta carta de población no obedece a un fenómeno de reconquista, sino de repoblación tras la expulsión de los moriscos por Felipe III en 1.609. Con este motivo se tienen noticias de la existencia de otras cartas dadas en esta época por idénticos motivos.
Esta carta de población de la cual tenemos conocimiento no es la única que se dio, ya que han existido otras anteriores.
Haciendo un breve recorrido histórico relacionado con las cartas de población tenemos que, tal como nos cuenta Adolfo Miralles en su “Crónica de Catellón de la Plana”, terminada la reconquista de las principales ciudades y castillos de la Plana y Valencia, pensó D. Jaime coronar su obra con la toma de lugares y castillos de Murcia, la sierra de Espadán y de la cuenca del Mijares. Para ello, con la ayuda de Zeit-AbuZeid (1), mandó un ejército de 3.000 hombres para reducir a la obediencia a los moros del Espadán, mandados por don Pedro Jiménez de Vallterra, don Jaime –hijo natural del conquistador-, don García Ortiz deAzagra, don Simón Pérez y otros caballeros aragoneses, navarros y catalanes, que ayudaron a Don Jaime en la conquista de los pueblos, apoderándose de todos sus lugares y castillos en poco más de tres meses. Esto ocurre en el año 1.239.
Es en esta fecha cuando Gaibiel pasa a formar parte de la zona conquistada, estas tierras fueron posteriormente repartidas entre los caballeros y noble que hacían contribuido a ella; es, por tanto, lógico pensar que en los años 1.240 y siguientes se daría alguna carta de población a los habitantes de Gaibiel, habitantes que seguían siendo la misma población que vivía allí durante mucho tiempo, siendo en su mayoría moros. Pero de esta fecha carecemos de datos suficientes y no se tiene noticia de ninguna carta dada para Gaibiel, como sí que se sabe de otras poblaciones de la comarca, como Segorbe, Altura, etc.
En el siglo XIV la villa o lugar de Gaibiel –como frecuentemente se la denomina- pertenece a la familia de López de Heredia, los cuales tienen estrechos lazos con los habitantes, que eran en su mayoría moros como sus nombres indican entre los cuales debe destacar; Mahomat, Alí, Almín, Chet, Abnaniel, Arrodani, Alicuculi, Azar, Ozey, Cazi y otros. Esta situación se mantiene hasta el siglo XVII. Es en este siglo, y más concretamente en el año 1.609, cuando Felipe III decreta la expulsión de los moriscos de España; la villa de Gaibiel se quedaría casi totalmente despoblada, ya que éstos eran mayoría, con lo cual el señor se quedó carente de habitantes que trabajaran las tierras y pagaran los tributos, recurriendo entonces a traer familias de otras tierras y repoblar las abandonadas.
En la disposición derogatoria de la carta de población de 1.639 se hace alusión a la existencia de dos anteriores: la una con fecha de 13 de marzo de 1.611 y la segunda el 3 de noviembre de 1.619, ambas derogadas por la dada el 6 de julio de 1.639.
Estas, dadas en 1.611, 1.619 y 1.639, son diferentes a las que existieron en los siglos XII y XIII, ya que mientras aquéllas iban dirigidas a una población que ya habitaba permanentemente, éstas, por el contrario, son auténticas cartas de repoblación dirigidas a regular las relaciones de habitantes que procedían de otros territorios.
Sin embargo, tampoco cabe pensar en una total repoblación ya que siempre quedarían algunas de las familias primitivas, y esto es patente, ya que han subsistido a lo largo de los años apellidos que se mencionan en la carta de población de 1.639, como son los de Pérez, Martín, Bonet, Bolos, Soriano, Ramos, etc. Pero junto a éstos existen otros que son auténticamente celtíberos, como el de “Vea”, o árabe; como el de “Albero”.
Está escrita en castellano, si bien tiene el encabezamiento y el final en latín como era norma común en toda clase de documentos de esta especie. Hay que reseñar sobre todo que Gaibiel aparece escrito de distinta forma a como lo conocemos en la actualidad; está como Gayviel, siendo la forma que presenta en los documentos manejados pertenecientes a los siglos XIV, XV, XVI, XVII, salvo contadas excepciones. Cambiando en el siglo XVIII la “v” por “b”, presentando entonces su ortografía como Gaybiel. Siendo a principios de este siglo XX cuando la “y” evoluciona en “i”, resultando Gaibiel, que es el que persiste en la actualidad.
La vigencia que tuvo dicha carta nos es desconocida; sin embargo, sabemos que en pleno siglo XIX la villa de Gaibiel pertenece a la Casa de Mendoza, aunque esto no nos puede hacer pensar en una subsistencia hasta dicha época. Su vigencia es poco probable que se prolongara más allá de la vida del otorgante don Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza.

FUENTE LEGAL

Una vez tenida la noticia de su existencia a través de una deficiente copia que hay en el Ayuntamiento de Gaibiel realizada hace algunos años, hemos acudido al Archivo del Reino de Valencia en busca de algún posible original que certificara y acreditara la autenticidad de la citada copia; así, el original se encuentra en el “Llibre Segon de Manaments y Empares de la Cort Civil del Any 1.669”. Tomo I, número 3.366, del índice 1.669. Libro 2º Mano 26. Folio 11.
Y realizada ante el Notario Pedro Camarillas.

ORDENACION DE LA REPOBLACION

El 22 de septiembre de 1.609 se pregonó la orden de expulsión de los moriscos. Apenas transcurrido un mes, concretamente el 27 de noviembre de 1.609, con una ilógica actitud se ordenaba por pragmática a los señores la repoblación y siempre de los lugares y campos de los moriscos, en el plazo de diez días, y sin no, acreedores pueden entrar a sembrar la tierra, plazo que tuvo que ampliarse en sucesivas órdenes: la del 15 de diciembre y la del 8 de enero de 1.610, pero la inoperancia de las cridas continuó durante bastante tiempo, debido a dos principales causas: la expulsión representaba un 35% de la población y este número no se puede improvisar y, en segundo lugar, las dificultades aportadas por los señores que se oponían a los términos que se indicaban más apropiados.
Este retraso se puede apreciar en Gaibiel en el hecho de que la expulsión se produce en el año 1.609 y , sin embargo, el documento de repoblación dos años después, es decir el 13 de marzo de 1.611. El retraso de dos años indica la considerable serie de dificultades que originaría el cumplimiento de la orden de expulsión de Felipe III.
Estos asentamientos de población no cabe pensar que fueron llevados a término de forma pacífica y estable.
No fue pacífica en el sentido de que los intereses de los señores y de los acreedores censalistas se imbricaban en la repoblación de los lugares, lo que motivó una serie de protestas que obligaban a continuas inspecciones y subsiguientes modificaciones. Protestas que obligaban a continuas inspecciones y subsiguientes modificaciones. Protestas que algunas veces alcanzan lo que hoy llamaríamos conflictos laborales, que incluso hacen crisis en forma de huelgas campesinas, por medio de las cuales los agricultores se niegan en ocasiones a sembrar las tierras o abandonan los poblados si las condiciones económicas que se estipulan son excesivamente perjudiciales para sus intereses. Estas situaciones de enfrentamiento se irán repitiendo de una forma y otra en toda la geografía del Reino de Valencia y prácticamente durante todo el siglo, culminando en la denominada Segunda Guerra de las Germanías en 1.693.
Tampoco fue una repoblación estable, y el hecho significativo que lo demuestra es que en Gaibiel en treinta años tres cartas de población, la de 1.639 derogó la dada en 1.619 en los términos siguientes; “...revocando primeramente y antes de todas cosas, casando y anulando un auto de concordia, capitulación y población por D. Rafael Garcés de Heredia, Señor de la presente villa y padre de mi dicho Conde y algunos o loa mayor parte de nosotros, los arriba nombrados, recibido por Juan Benito Garcés en tres días del mes de noviembre de 1.619...”.
Del párrafo transcrito apreciamos que el nombre de carta de población no es exclusivo, sino que se pueden emplear indistintamente otros del nombre de “auto de concordia”, “capitulaciones”, “auto de mayor cautela”, etc. Esta carta de población deroga la dada el 3 de noviembre de 1.619 por don Rafael Garcés de Heredia, padre de don Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, otorgante en la de 1.639.
A pesar de la inestabilidad, el hecho de que cada otorgante sea distinto nos hace presumir que la sucesiva dación de cartas obedece mas al cambio de Señor que al cambio de los habitantes de Gaibiel. Esto se deja entender del párrafo de la carta de 1.639 cuando dice “...algunos o la mayor parte de nosotros, los arriba mencionados, recibidos por Juan Benito Garcés en tres días del mes de noviembre de 1.619...”, según ello los habitantes fueron en su mayor parte los mismos en las dos cartas. Para conocer con exactitud el tema sería necesario saber la lista de pobladores en le de 1.619.

CONDICIONES JURIDICAS

De una contestación dada por el Consejo de Aragón al rey sobre problemas de la repoblación y de los censales de Valencia, fechada el 2 de enero de 1.614, podemos apreciar en parte la visión jurídica de la misma, en la cual se aconseja para su mejor desarrollo apartarse de las reglas ordinarias del derecho y apreciar aquellas normas y conductas que más afectivas y acordes fueran con el momento y la situación presente de las relaciones de convivencia y ordenación de la vida comunitaria. Esto produce una cierta libertad a la hora de redactar las condiciones generales que han de regir las normas entre los pobladores y los señores, así como con los censaristas; había que buscar el bien común y la más educada salud del pueblo.
A pesar de esa cierta acomodación práctica en la presente carta puebla, observamos cómo se sujeta expresamente a los Fueros del Reino de Valencia, que es el cuerpo jurídico vigente, al decir textualmente: “...y nos es lícito y permitido conforfe a fueros del presente Reyno de Valencia...”.
En cuanto a la formulación de las cartas de asentamiento, se sujetan casi a un modelo constante, en el cual cabe distinguir tres partes:
Se inicia el preámbulo con una invocación en latín del nombre de Dios: “”In Dei nome. Amén...”. Sigue con el nombre del otorgante y los títulos que ostenta y, a continuación, una enumeración de todos los pobladores; hay que señalar, sin embargo, que, al contrario de lo que sucede en otras cartas, aquí no se menciona la procedencia de las distintas familias apellidos.
Reviste cierta importancia el observar la frecuencia con la que aparecen ciertos apellidos de los repobladores, tales como el de Martín, Pérez, Bonet, Andreu. Esta repetición en una comunidad tan pequeña nos índica que todos los pobladores procedían del mismo lugar y que además mantenían entre sí estrechos lazos de parentesco.
A continuación hace una derogación de todas las cartas otorgadas anteriormente, a la vez que declara a la presente como la única que ha de regular las relaciones entre los pobladores y el otorgante, así como entre sus respectivos sucesores.
Se produce una renuncia expresa de los fueros que tienen los pobladores y una sumisión absoluta a los del Señor.
En segundo lugar, hay una enumeración en 31 apartados de los distintos pactos y condiciones que han de regir las relaciones Señor-vasallo. Las cláusulas tienen un carácter enfitéutico, concesión del domino útil con prestaciones en metálico y en especies.
Se observa la tendencia a consolidar el asentamiento de los nuevos pobladores, obligándoles a una residencia personal y continua durante un determinado número de años y prevé las ausencias por motivos justificados, dejando a los familiares y marcando el tiempo tope bajo advertencia de pérdida de todos los derechos. Tal como podemos apreciar en el apartado segundo, donde se impone la obligación, de residir personalmente en el domicilio de la villa, sin poder faltar de él por un período superior a tres meses, bajo la pena de caer en decomiso de las casas y tierras que tenga y posea en dicha villa. Esta cláusula venía a contrarrestar esa falta de estabilidad a la que ya hemos hecho alusión. Era una forma indirecta de evitar los abandonos más o menos indefinidos.
El señor se reserva tanto la jurisdicción criminal o penal como la civil y emplea para ello la forma solemne de “...alto, bajo mero mixto imperio...”.
Seguidamente se hace una enumeración exhaustiva de todos aquellos bienes que se reserva privativamente para sí y sus sucesores. Aparte de la ostentación de la jurisdicción civil y criminal y del derecho a los honores de fidelidad, obediencia y vasallaje a su persona, en el ámbito material se reserva todos los herbajes del término, el molino, el horno, mesón, taberna, panadería, carnicería, tienda, almácera, sarga del río, los montes, árboles, peces y caza. Así como las tablas del horno, San Blas, El Vado, Fages y las viñas del blanco y del tinto de Gavarra. Igualmente la posibilidad de llevar 500 cabezas de lanar y 400 de cabrío.
Es curioso observar en la enumeración de las tablas que se reserva cómo hoy conservan los mismos nombres, y así se habla de Fages, El Vado, San Blas y Gavarra.
Frente a una amplia relación de derechos, de los cuales es titular, existe un exiguo capítulo dedicado a las obligaciones de que es objeto. Aparte de la general obligación de protección hacia los vecinos, hay que destacar en el plano económico el pago de la cuarta parte de las obras de cominos y azudes que realicen, así como seis libras para pagar el Asesor de Justicia.
Hay que detenerse especialmente en el siguiente tema, debido a la importancia y peculiaridades del mismo. Se hace una regulación de las instituciones jurisdiccionales que configuran la parte administrativa de la villa; hay que destacar primordialmente las siguientes figuras:
El Consejo Particular.
El Consejo General.
Las penas y sanciones.
El asesor de justicia.
El procurador general o Bayle.

El Consejo Particular es el elemento básico en la vida jurisdiccional de Gaibiel; está formado por seis personas elegidas libremente –el día de Santo Tomás- por todos los vasallos y con una duración en el cargo de un año –tal como se especifica en el apartado X de la carta-. De este Consejo el señor o procurador elegía a los tres cargos representativos de la administración de la villa: Justicia, jurados y mayordomo, los cuales al finalizar su mandato debían dar fiel cuenta al señor de aquellos asuntos que les habían sido encomendado.
El Consejo General es un órgano con mayor poder de decisión y mando, pero con menos actividad que el Consejo Particular. Es más numeroso al estar compuesto por los seis del Consejo Particular más otros seis elegidos por el señor o bayle y presidido por el Procurador General, para tener capacidad decisoria en sus deliberaciones; tiene, por lo tanto, un total de trece miembros que trazaban las directrices a seguir en la administración de la villa.
Hay que destacar que la mayoría de cargos administrativos de la villa, si bien directamente eran nombrados por el señor, indirectamente lo eran por los propios vecinos.
c) Las penas y sanciones que se imponen a los vasallos que quebranten los preceptos de la carta de población son muy elevados; van desde el decomiso de casa y tierras, a los que faltaren tres meses de la población, hasta la de tres libras al que no sembrase 2.000 vides en seis años. Las multas tenían un reparto tripartita de su valor: un tercio para el señor, otro para la villa y el tercio restante para el dueño de la heredad, en la cual se había cometido el acto delictivo o, en algunos casos, para el denunciante.
La gravedad y severidad en la penas iba dirigida a conseguir una efectiva observancia de las normas y preceptos a los cuales estaban sujetos los habitantes.
Hay que hacer mención de una figura un tanto curiosa y original el Asesor de Justicia. Peculiar es la justificación que se dan en la carta de población para crearse; el apartado XXX dice “...por ser labradores no tenéis inteligencia de negocios y quien os encamine para la administración de justicia y que habéis menester un Asesor...”.
Hay que destacar el noble empaño del señor en la buena administración de la justicia, interés justificado más que para ayudar a los vasallos, en procurarse una buena administración económica de sus amplios intereses.
Este Asesor de Justicia era nombrado por el Consejo Particular libremente y recibía una dotación económica anual de seis libras, que salían de las arcas del señor conde.
El Procurador General o Bayle es el cargo más elevado de la villa, es el representante directo del señor y desempeña la funciones de éste en sus ausencias, que era lo normal; es elegido directamente por el conde, siendo el Presidente del Consejo General. Concede los permisos y licencias que los habitantes le demandan si son acorde a derecho y tenía pleno poder de decisión en la gestión pública de la población.
Hay una detallada regulación de todos los derechos, cargos y obligaciones a que han de sujetarse los pobladores, así como de los derechos y privilegios, de los cuales son beneficiarios.

Finalmente se da la fecha de otorgación; se vuelve a repetir el nombre del señor y de los pobladores, para concluir con el de los testigos: Mosén Juan Sebastián, que era presbítero y rector de la villa, don Thomas Bernia, capitán y vecino de Gaibiel, junto con el Notario don Petrus Camarillas.

D) CENSO, PROCEDENCIA Y PROFESION DE LOS POBLADORES

Censo. Los censos son el termómetro con el que se mide la significación de una determinada población a lo largo del fluir histórico. Que duda cabe, que una ciudad con gran número de habitantes en tiempos pasados tenía que ser forzosamente una población importante económica, agrícola o militarmente.
En el libro de Juan Ramón Torres Morera, “Repoblación del Reino de Valencia después de la expulsión de los moriscos”, se contienen tablas cronológicas de censos que van del año 1.520 al 1.663; con relación a la villa de Gaibiel dice:

Con relación a esta tabla cronológica de censos cabe hacer las siguientes precisiones:

En los datos se habla de casas, esta era la denominación común que se usaba en la época, para designar lo que hoy conocemos con el nombre de vecinos o cabezas de familia. Según datos estadísticos de la época, cada casa estaba compuesta por cinco habitantes como término medio, que multiplicado por número de casas nos de el total de habitantes.
Podemos apreciar cómo se produce un incremento de la población hasta el año 1.609, donde se cuentan 305 habitantes. Pero es en este año, debido a la expulsión de los moriscos por Felipe III, cuando el número vuelve a descender considerablemente, lo cual nos hace pensar que el porcentaje de moriscos existentes en Gaibiel constituían la mayoría de la población y, por tanto, al verse afectados por el decreto de expulsión, tuvieron que abandonar su residencia y salir de España, hecho que va a producir profundos trastornos en las poblaciones afectadas.
El dato de 1.639 nos es dado a través de la cata de población otorgada a la villa el 6 de julio del mismo año, ya que en ella está la enumeración de los cabezas de familia que componían las distintas casas –31 en total-, resultando una población de 155 habitantes aproximadamente.
De otro censo efectuado el 25 de octubre de 1646, recogido por Juan Ramón Torres Morera del A.R.V. Generalidades, libro 4.826, número 228, dando fe el Notario Joseph Flaix, encontramos el incremento de una familia más, lo que nos da una población de 160 habitantes. Hay que tener en cuenta que este censo estaría incrementado por las familias que ya residían en la vivilla o, por lo menos, el de 1639; así, la propia carta puebla menciona al presbítero y a Thomas de Bernia, vecinos de Gaibiel.
De las cartas de población de 1611 y 1619, al notener datos de ellas, no podemos saber el número de habitantes que la componían. Conocemos que el año 1609 las estadísticas nos dan una población total de 305 almas.
Haciendo una comparación con otros pueblos y villas, apreciamos que ocupa un nivel medio de densidad que, por otra parte, es superior a la que tiene hoy. Considerando el incremento de población sufrido en España, hoy Gaibiel debería tener unos 3.000 habitantes aproximadamente para mantener la misma proporción con aquellos años.

Procedencia.- Como ya he indicado anteriormente, a diferencia de lo que sucede en otras cartas pueblas, en esta no se conoce la procedencia de los pobladores. Respecto a lo misma existen las teorías más dispares para fijar el origen; así, tenemos que el doctor Dávila, en su Colección de Conferencias, en las páginas 334 y 335, nos afirma que “...de los Pirineas bajaron ocho mil pobladores; siete mil fueron de Cataluña...”.
Por otra parte, el Rvdo. Boronat y Barrachina afirma que para la repoblación de Levante vinieron por mandato real 8.000 personas de los Pirineos, 7.000 de Cataluña, 7.000 de Aragón y pueblos enteros de Mallorca. Otros autores indican sin especificar fuentes un número crecido, sobre el orden de los 100.000 repobladores de origen francés.
Finalmente, don Juan Reglá nos dice que de la pragmática de Felipe IV, del 28 de septiembre de 1622, se desprende que la repoblación de Valencia fue llevada a cabo, en gran parte, por los mismos cristianos regnícolas viejos, que abandonan sus lugares originales para establecerse en las fincas antes habitadas por los moriscos. Teniendo en cuenta las anteriores precisiones y después de un estudio detenido de las distintas cartas de población del Reino de Valencia, Juan Ramón Torres Morera, en su obra “Repoblación del Reyno de Valencia después de la expulsión de los moriscos”, llega a la conclusión de que los movimientos repobladores totales serían al principio del orden de unas 4.393 casas que, multiplicadas por cinco, coeficiente medio, arrojarían un total de 21.965 almas, quedando desiertas unas 17.328 casas de moriscos.
De estas 21.965 almas, admitido el porcentaje del 5’8% de elementos extraregnícolas, vendríamos a la conclusión de que el número de casas repobladas por extranjeros en el Reino de Valencia es de 255, lo que equivale a 1.275 almas que, restadas del total, nos da un número de habitantes de origen regnícola del orden de unos 20.690. De lo que se desprende que la expulsión en el orden demográfico no fue remediada en absoluto, siendo un transvase de un lugar a otro de los efectivos de cristianos viejos que quedaron.
Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente y haciendo una comparación entre los apellidos que figuran en la carta de población de Gaibiel con los existentes en otras de la comarca, podemos llegar a la conclusión que no proceden de ninguna región exterior al Reino de Valencia, sino que son fruto del traslado regnícola de la población dentro de la misma región.

3.- Profesión.- Es otro de los datos que la carta de población guarda el más absoluto silencio. Es indudable que con anterioridad a la expulsión de los moriscos existían un buen número de cristianos viejos que carecían de tierras y que vivían de lo que podemos llamar “a jornal”, ofreciéndose de braceros, tanto a los señores cristianos como a aquellos moriscos que en determinadas épocas necesitaban servicios complementarios: siembra, siega, recolección, etc. Otros, que vivían en las ciudades sin “oficio ni beneficio”, trabajando en lo que salía y holgando otras, y es de imaginar que, al margen del mundo de la “picaresca”, buen número de ellos suspiraba por algún pedazo de tierras que, con el esfuerzo, les rindiera y les sacara de la vida en precaria en que se desenvolvían. Es indudable que ésta fue la principal cantera de los pioneros de la repoblación, atraídos por las tierras dejadas por los moriscos.
Otra fuente de extracción sería la de aquellos cristianos viejos, ya establecidos en otras tierras, incluso como aparceros y arrendatarios, pero cuyas tierras no eran suficientes feraces, dándole cosechas insuficientes tras largos y penosos cuidados, y en algunos casos quizá las cláusulas de sus contratos de arrendamiento las consideraran negativas para su dignidad y economía, viendo en las cartas pueblas de repoblación mayores ventajas.
En otro grupo podríamos hacer figurar aquellos que tenían una profesión mecánica e intuían que su oficio podría ser desarrollado con mayor beneficio y menos competencia en estos nuevos lugares, faltos de todo.
Del contexto general de la carta se puede observar cómo la agricultura, junto con la ganadería, eran los dos pilares fundamentales sobre los cuales se basaba la economía de la villa; eran, por lo tanto, estas dos profesiones las que ocupaban a la mayor parte de la población activa. Junto a éstas existían aquellas inherentes a una comunidad organizada, tales como las de panadero, molinero, albañil, carpintero, tabernero, carnicero, etc.


E) VISIÓN ECONÓMICA

Para dar una primera impresión del tema, cabe citar las palabras del señor Boronat, que dice: “Negar que la expulsión de los moriscos tuvo consecuencias funestas en el orden económico equivale en nuestro sentir a negar lo evidente.” La razón de todo ello hay que buscarla en los censales, que son préstamos hipotecarios que prestan todos aquellos que disponen de pequeños ahorros; es el modo de inversión más atractiva para capitales pequeños que buscan a la vez un interés relativamente elevado y seguridad total. Los poseedores de un capital elevado aplicaban estos censales en préstamos a los señores como garantía de las comunidades de los lugares en que tienen señoría. Los impuestos, pues, salían de la cosecha de las tierras, y pagaban unos impuestos abusivos quienes cultivaban estas tierras, que eran los moriscos. A título de ejemplo, cabe mencionar por su gran importancia a un prestamista que había en Geldo y que era de los más importantes del Reino de Valencia.
Sin embargo, una vez efectuada la expulsión, el panorama cambia rotundamente, pues frente a la sumisión total de los moriscos, junto a la gran capacidad para las prácticas agrícolas y un notable incremento en la población, los cristianos, por su parte, no están dispuestos a pagar los elevados tributos que gravaban las tierras que trabajan, ni están tan capacitados como los moriscos para la explotación de las mismas, a la vez que existía un índice menor en el incremento de la población cristiana debido a los miramientos de dote que existía a la hora de contraer matrimonio.
Todo ello va a ser perjudicial para todos los estamentos de la sociedad y para la economía en general, que se va a ver mermada considerablemente.
Si en el apartado de las condiciones jurídicas hemos estudiado el rema relacionado con los derechos y obligaciones del señor, en este último vamos a realizar una enumeración de las obligaciones, derechos y privilegios de los vasallos, que da una idea más completa de la visión económica del tema.
El capítulo de las cargas y obligaciones para los vasallos es interminable, y así, tenemos que del grano recolectado pagaban en concepto de censo, de siete, una parte del sembrado en huerta, y de diez, una si lo era en secano, más los diezmos y primicias.
Respecto a las casas pagaban dos libras por censo al año en las ya edificadas y seis sueldos si las elevaban los propios habitantes. En lo referente a las viñas en concepto de censo, de diez, una parte más diezmos y primicias. Pesaba sobre ellos la obligación de sembrar toda la huerta, a la vez que 2.000 vides por vecino cada seis años.
De esta larga enumeración de cargas podemos sacar ciertas matizaciones:
- Pesaban sobre ellos tres gravámenes: los censos, el diezmo y las primicias; esto lógicamente supone ya una buena parte de la cosecha. Sin embargo, junto a las cargas del señor hay que añadir las de la iglesia, que, aunque no se mencione en la carta de población, también se lleva censos, diezmos y primicias. Pero aquí posiblemente no termine el reparto, ya que normalmente solía haber algún convento, monasterio o congregación religiosa que también devengara sus gravámenes.
- Es de destacar que todos aquellos recursos que directamente trafican con los productos, como eran carnicería, tienda, molino, etc., eran propiedad del señor.
- Hay una manifiesta voluntad de llevar a cabo un rápido crecimiento de las tierras cultivadas, ya que eran 2.000 vides por vecino, que suponía un incremento de 62.000 cada seis años.
Dentro de los derechos y facultades, de las cuales gozan los vecinos de la villa, tenemos la de hacer ordenanzas, previa aprobación del señor o bayle, para el buen gobierno de la villa y la de nombrar al Consejo Particular. Pueden coger sarga del río, cortar madera para las necesidades propias, tener ganado en número no mayor a 150 cabezas por vecino, podían celebrar misas por sus almas, edificar una casa de la villa, vender de su vino y tener un huertecito libre de impuestos.
Resulta sorprendente imaginarse cómo sería entonces el pueblo, con el gran potencial económico y ganadero de que disponía, y su actual situación reducido en su casi totalidad a aliagas y pinos.
Se hace mención de la edificación de una casa de la villa, en el caso de que se edificara posiblemente sea la que aun en la actualidad lleva dicho nombre y que sirve para las escuelas y la Hermandad de Labradores y Ganaderos. Existiría, por tanto, una casa del conde, que sería la actualmente conserva el escudo de armas, único en el pueblo, y una casa de la villa, que era para el servicio de toda la villa.

III. TRANSCRIPCIÓN DE LA CARTA PUEBLA

A continuación se inserta un texto íntegro de la carta de población de la villa de Gaibiel, dada el 6 de julio de 1639 por don Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, conde de Priego y señor de la baronía de Gaibiel:

Día VI Julio, año de nuestro Señor MDCXXXVIIII.

In Del nome, Amen. Sepan quantos la presente carta de población vieren, leyeren y entendieren, como Nosotros, D. Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego, Señor de las Varonías de Gayviel, Santa Ceroche, y situada en dicha villa y Varonía de Gayviel el presente Reyno de Valencia, de una, Asensio Ramos,Vicente Matheu, Sebastián Moncayo, Martín Andreu, Diego Soriano, Antón Salvador, Juan Colas, Francisco Bonet, Miguel del Povo, Juan Bolos, Juan Andreu, Melchor Bonet, Domingo Donat, Juan Aparicio, Juan Pasqual, Balthasar Ferrer, Felipe Rivas, Viuda de Martín Sancho, Bartholomé Adelantado, Vicente Martín, Jayme Pérez Gil Durán, Gregorio Torralba, Jayme Bolós, Domingo Martín, Domingo Matheu, Juan Pérez, Pablo Juste, Francisco Bonet, Viuda de Bayo y Juan Baquero de otra parte, todos allados en la presente Villa y Varonía de Gayviel, revocando primeramente y antes de todas cosas, casando y anulando un auto de concordia, capitulación y población por D. Rafael Garcés de Heredia, Señor de la presente Villa y padre de mi dicho Conde y algunos o la mayor parte de nosotros los arriba nombrados recibido por Juan Benito Garcés en 3 días del mes de nobiembre 1619 y así mismo rrevocando el otro auto a mayor cautela de población que en dicho auto fue revocado que fue recibido y testificado por Miguel Gerónimo Valero 13 días del mes de Marzo de año mil seiscientos y once y los establecimientos hechos y firmados en virtud de dichas concordias desde la primera línea asta la postrera como si hechos no fuessen y haviendo tratado en diferentes coloquios tenidos entre nosotros las dichas partes y hechos nuevos capítulos para la presente población que de nuevo hacemos por tanto de nuestro buen grado y cierta c iencia con tenor del presente público escrito de carta de población agora y entodos los tiempos perpetuamente valedera y en tiempo alguno no revocadera como mejor podemos y deseamos y nos es lícito y permitido conforme a fueros del presente Reyno de Valencia delante de Justicia confessamos la una parte y la otra y la otra a la otra tuvieron vissta presentes y aceptantes y a los nuestros sucessores que en y sobre la nueva población de la Villa y Varonía de Gayviel por estar revocadas como hemos revocado las dos poblaciones arriba mencionadas como si hechas no fuesen agora de nuevo havemos tratado havenido y concordado por y entre nosotros las otras partes los pactos y condiciones para esta nueva población lo quales dichos pactos y condiciones, son los inmediatamente siguientes:

I

Primeramente, que Yo el dicho Conde de Priego, Señor de la Villa y Varonía de Gayviel por mi y por todos mis sucessores perpetuamente ayamos de admitir según que admito a todos vosotros los dichos particulares y a vuestros sucessores por vasallos míos con los pactos y condiciones que abajo se dirán y no sin aquellos a la dicha nueva población de la dicha villa y Varonil de Gayviel y que vosotros por vosotros y los vuestros que hos sucederán os hagays de avasallar en la dicha Villa en conciencia y prestarme los omenajes de fidelidad acostumbrados, renunciando aqualquier propio jues y Fuero soosmetiendoos a mi fuero y jurisdicción civil y criminal alto y bajo meho mixto imperio y exercicio de aquella según que mis antecesores lo an tenido les an competido y me compete por fueros y privilegios del presente Reyno como Varones de la dicha Varonía y no ayais de reconocer otro Señor sino a mí y a mis sucesores en dicha Varonía y no podays valeros de otra franqueza ni privilegio alguno sino es de los que tienen y en tenido los Señores de dicha Villa y Varonía y los vecinos y moradores de ella y nosotros los dichos pobladores por execución de lo sobredicho en conciencia juramos amo Sr. Dios en manos de dicho Señor Conde que le prestamos la obediencia y nos avasallamos en dicha Varonía en su Señoría y sus sucessores y prestamos los omenajes de fidelidad renunciando a nuestros propios fueros sometiéndonos al Fuero y Jurisdicción de su Señoría y sus sucesores y a todas las arriba contenidas.

II

Ittem. Que los dichos nuevos pobladores nos ayamos de obligar por nosotros y nuestros sucesores según que nos obligamos a residir personalmente con nuestro domicilio y cabeza mayor en dicha Villa y Varonía y los que faltaren por tres meses a la dicha residencia personal incurran en pena de decomiso de casas y tierras que tendrán y poseerán dicha Villa y Varonía de Gayviel y su término sin otro conocimiento ni justicia alguna sino solo la prueva de los tres meses de aussencia sin guardar solemnidad del comiso sino sola ostencion del presente capítulo y Yo el dicho Sr. De la dicha Villa y Varonía de Gayviel y mis sucesores lo puedan dar y den y establecer a quien bien visto nos fuere y más vecinos pareciere.

III

Ittem. Que dicho Sr. Conde y sus sucesores en dicha Varonía se reservan la juris dicción civil y criminal alto bajo mero mixto imperio según que an acostumbrado sus sucessores y el exercicio de aquella.

IV

Ittem. Se reserva los herbajes del término para sí y a sus sucesores para que los puedan vender a herbajantes pudiendo llevar en aquel quinientas cavezas de lanar con macho y aperos formado como se acostumbra.

V

Ittem. Que su señoría y los suyos por su cuenta puedan llevar en dicho término cuatrocientas cavezas de cabrío esto es por tiempo de seis años que son los que tiene arrendados a los vasallos de dicha Varonía empero de allí en adelante no tiene su señoría ni sus sucesores de dicha Varonía limitación sino que esta a arbitrio y voluntad suya.

VI

Ittem. Se reserva su señoría para sí y sus sucesores molino, orno, mesón, taverna, panadería, carnicería, tienda almacera, la sarga del río excepto que los vecinos puedan coger sarga para su servicio.

VII

Ittem. Se reserva los montes, árboles, pez, cazas y que no pueden cortar ningún árbol ni cazar ni pescar sin licencia de su señoría o de su Procurador o Bayle so pena de tres libras por cada una de dichas cosas.

VIII

Ittem. Se retiene en sí y sus sucesores su señoría las tablas del Orno, San Blas, el Vado, Fages, las viñas del tinto y las del blanco de Gavarra las cuales puede arrendar, vender, establecer a su voluntad.

IX

Ittem. Que nosotros dichos pobladores en el consejo particular puedan hacer ordenanzas vulgarmente dichas ordenaciones para la buena administración de la justicia y observación de sus derechos y para que la dicha villa tenga ley de que manera se ha de regir y governar las cuales pueden hacer a su voluntad las cuales ha de aprobar su señoría o su procurador general si le pareciese son a propósito o no.

X

Ittem. Que los vasallos cada un año ayan de nombrar el día del Stº Tomás seis personas o el consejo particular de las cuales el dicho Sr. Conde o sus sucesores o su Procurador General o Bay-le aya de nombrar justicia, jurados y mayordomo para el año siguiente.

XI

Ittem. Que cada un año se ayan de nombrar doce consejeros los seis del dicho consejo y los seis su Señoría o sus sucessores o su Procurador General o Bayle como hasta hoy se a acostumbrado.

XII

Ittem. Que no se pueda tener Consejo general sin asistencia del Procurador General de su Señoría o su Bayle so las penas a su Señoría bien vistas.

XIII

Ittem. Que su señoría establecerá luego a los dichos vasallos y a los demás que vendrán a poblar todas las tierras cultas e incultas en regadío y secano casas edificadas y por edificar eras corrales y demás sitios a censo fariga y luismo de estas suertes que han de pagar del grano que se cogiere en la guerta de siete una por via decenso y esto ultra dierzo y primicia y en los montes de diez una por censo y esto ultra diezmo y primicia.

XIV

Ittem. Que las casas que oy están levantadas y an de pagar y paguen de censo dos libras por cada una y las que levantaren de pie seis sueldos de censo y esto en cada un año en los días de San Juan de junio y Navidad mediaramente.

XV

Ittem. Que las orcas que se cogieren en dicha Villa y Varonía o su término ayan de pagar a su Señoría o sus sucessores de diez una y de las viñas que oy ay o que de oy en adelante huviere ayan de pagar de censo de diez una y esto sea de suerte que no deverán sino este censo, sin tener obligación de pagar diezmos ni primicias por cuanto asta oy no se ha pagado de las viñas y están evposición los vecinos de ella de no pagarlo y firmado de derecho ya sea y sea observado y así sea de observar de aquí en adelante.

XVI

Ittem. Que tengan obligación los nuevos pobladores y sus sucessores de pagar diezmos y primicias de trigo rezada avena panizo sarga cáñamo lino legumbres y ortaliza dicho al parecer y de crías de ganado cabrío y lanar.

XVII

Ittem. Que tengan obligación los nuevos pobladores y sus sucessores vecinos que serán de dicha Villa de sembrar cada un año toda la guerta una vez de una sementera ora sea detrigo panizo o daza o pagarlo que se arbitrará lo que se podría coger del establecimiento que es de siete una y diezmo y primicia y esto sea a elección de Su Señoría o su Procurador General o su Bayle o de quien tuviere arrendada dicha Varonía.

XVIII

Ittem. Que cada un año están obligados los justicias y jurados al fin de sus officios cada un año dar quenta a Su Señoría o a su Procurador o Bayle o a quien tuviere sus veces de todas las talas o daños que hubieren sucedido en su año en árboles plantas pesca caza y demás cosas vedadas dando dañadores y si no correrá por su cuenta.

XIX

Ittem. Que puedan los vecinos que son y por tiempo serán de la dicha villa y Varonía cortar madera para aladros y otras cosas necesarias a la labranza y para obrar francamente esto es empero con licencia de Su Señoría o su Procurador General o Bayle.

XX

Ittem. Que cada vecino puede tener ganado suyo o medios guaños assi de sus crías como tomarlos de otros aunque sean forasteros como sea cabrío.

XXI

Ittem. Que puede tener cada vecino ciento cinquenta cabezas de cabrío a medias dequien quisiera aunque sean de fuera y más lo que aumentarán aquellas.

XXII

Ittem. Que cada vecino de dicha Villa y Varonía tenga obligación de plantar dos mil vides dentro de seis años y de oy en adelante contaderos so pena de tres libras y estas se vayan cobrando cada un año asta que en todo efecto hayan plantado dichas viñas.

XXIII

Ittem. Que no puedan vender ningún vecino de sus porciones sino es esta dos tafullas por que la porción no quede defraudada y esto ha de ser con licencia de Su Señoría Procurador o Baile.

XXIV

Íttem. Que pueda francamente cada vecino proponer y cargar por sus almas sobre sus bienes el valor que fuere necesario para celebrar por sus almas una doble o un aniversario y esto a de ser en la parroquia de dicha villa.

XXV

Íttem. De Su Señoría licencia y facultad a los dicho vasallos que puedan edificar francamente una Casa de Consejo o de la Villa para juntarse o tener granos y esta franca de censo y estando edificada la ayan de conservar a costa de dicha Villa.

XXVI

Ittem. Que todas las obras de calycanto que se hiziesen en azudes y caminos que es quiebra mayor pagará Su Señoría o sus sucesores en dicha Villa la quarta parte de aquellas con esto que se ha de comunicar la tal obra con Su Señoría Procurador o Bayle o quien tuviere sus veces.

XXVII

Ittem. Que todas las penas excepto las de las tablas y viñas de Su Señoría y montes se agan tres partes la una será para el Señor la otra para la Villa y la otra para el prendante y los daños que se hizieren sean para el dueño de la heredad como las penas de las tablas y viñas arriba dichas son del Sr. Y de las montas quiere Su Señoría se dé a los cuantos montaren la tercera parte dexando a voluntad de Su Señoría, Procurador General o Bayle, darles algunas si les pareciera para aficionarles que monten.

XXVIII

Ittem. Da licencia Su Señoría los dichos pobladores y sus sucesores que pueden vender vino de sus cogidas a cántaros medios cántaros quartos y medios quartos.

XXIX

Ittem. Da licencia que cada vecino puede tener un guertecito para hacer verdura y hortalizas para su servicio de casa franco sin pagar derecho alguno empero si vendieren algo devan el derecho, encargando la limitación de aquel por quien acaso se quisiere exceder puede su Señoría limitarlo.

XXX

Ittem. Por quanto vosotros dichos vasallos me haveis representado que por ser labradores no tenéis inteligencia de negocios y quien os encamine para la administración de Justicia y que haveis menester de un Asesor y viendo vuestra pobreza y que lo que pedís es ajustado por tanto prometo por mí y mis sucesores en dicha Villa ayudaros cada un año con seis libras para que elixais uno para Äsesor del Justicia y que os encamine en todo lo que conveniente al qual Asesor le helixais los justicias Jurados y Consejo particular a vuestra voluntad y le paguais dichas seis libras cada un año de mis rentas de dicha Villa en donde las pudiereis haver de aquella.

XXXI

Ittem. Que estáis obligados vosotros dichos pobladores y vuestros sucesores a moler en el Molino de dicha y presente Villa pagando la maquila acostumbrada que es de 24 una y el molinero os aya de moler a vosotros primero que a ningún forastero so pena de diez sueldos a si el molinero como a los vecinos y si acaso fuéreis a comprar trigo u otros granos al molino y no lo huviere para vender el molinero y os fuere fuerza el hirle a buscar a otro molino en tal caso podáis el tal grano que comprárais en tal molino molerle en aquel sin pena alguna y si acaso no huviere arinero a satisfacción podáys requerirle traigan bueno a conocida de expertos como esto sea en provecho de dichos pobladores y sucesores declarando para evitar de pleyto que si acaso sucediere lo que Dios no permita que huviese seca que no pudiese moler el Molino que cada vecino puede hir a moler a donde quisiese.

Y por que todas las dichas cosas y capítulos arriba dichos en el presente establecimiento de carta de población tengan su mayor valor nosotros las dichas partes por nosotros y nuestros sucesores certificamos de todos nuestros derechos que de fuero y derecho más comodamente y para mayor calidad y seguridad de las cosas arriba dichas se pueda decir y entender loamos aprobamos y firmamos la presente carta de población y capítulos y todas las cosas arriba dichas y cada una de aquellas tocantes respectivamente a cada una de nosotras dichas partes por nosotros y nuestros sucesores prometemos tener y cumplir todo lo sobredicho desde la primera línea asta la última inclusive y cada una de nosotras las dichas partes tocas y pertenece y contra la presente carta de población capítulos y cosas arriba dichas o algunas de aquellas no vendremos ni venir haremos por alguna causa manera o razón hacer ralesamente u ocultamente y con los dichos pactos y capítulos arriba dichos yo el dicho conde de Priego Sr. De la Villa y Varonía prometo a vosotros dichos mis vasallos y pobladores presentes y aceptantes por vosotros y vuestros sucesores en dicha Villa y Varonía que mis vasallos serán y juro a mi Señor Dios y alos Santos Quatro Evangelios con mi mano derecha corporalmente tocados hacer haver y tener todo lo arriba dicho capítulos y concordado pacíficamente y quieran contra todos y qualesquiera personas que querrán y pretenderán inquietar y contravenir a lo por mi prometido según fueros de Valencia con todos los mejoramientos derechos y pertenencias y como mejor se puede decir explicar y escribir a toda utilidad y provecho de vosotros dichos vasallos y de vuestros sucessores los obliguen de todos los bienes que tengo y posseo en el Reyno de Castilla y de los demás que puedo obligar en este Reyno muebles y raíces sin incurrir en pena alguna y sin contravenir a mi Mayorazgo y vínculo y no de otra manera havidos y por haver donde quiera que sean o serán y asi mismo nosotros los dichos vecinos pobladores y habitadores de dicha Villa y Varonía todos justos y cada uno de por sí por nosotros y nuestros sucesores aceptando la dicha población y todo lo en ella convenido en la forma arriba dicha prometemos a Vs Señoría el dicho Conde Priego Sr. De la presente Villa y Varonía de Gayviel presentes y a sus sucesores en ella por nosotros y nuestros sucessores hacer dar cumplir pagar todas las dichas cosas y cada una de ellas con todo efecto y cumplimiento según que y de la manera que cada uno de los capítulos que arriba se contiene expresa y declara todas excepciones a parte puesto a los cuales renunciamos prometiendo cumplir y observar aquellos y prometemos y juramos en poder del Señor y en presencia de los testigos abaxo escritos a mi Señor Dios y a los Quatro Evangelios de nuestras manos corporalmente tocados contra las dichas cosas y cada una de aquellas no venir ni hacer venir clara ni secretamente antes bien perpetuamente guardaremos y cumpliremos todo lo sobredicho obligándonos además de nuestras personas y bienes y demás sucessores muebles y raíces privilegiados y no privilegiados havidos y por haver donde quiera sometiéndonos al fuero y jurisdicción de Vs Señoría y demás sucessores en dicha y presente villa de Gayviel renunciando nuestro propio fuero y a qualquier derecho estatuto y ordenación que vengan y dispongan contra lo sobredicho renunciando a los beneficios de partida y acción y a tal fuero que Vuestra Señoría que quiera y disponga sea primera convenido el principal que la franca dicha la disposición de ordinario y otro cualquier derecho que nos reconozca y de todas las quales cosas y del presente auto de población queremos se hagan dos cartas públicas en copias una para cada una de las dichas partes para que haya de ello memoria en lo que es venidero que echo fuere esto en la dicha Villa y Varonía de Gayviel constituida y fundada en el presente Reyno de Valencia a seis días del mes de Julio año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de 1639 de mi D. Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego, Señor de la dicha y presente Villa de Gayviel y de nosotros dichos Asensio Ramos, Vicente Matheu, Sebastián Moncayo, Martín Andreu, Diego Soriano, Antón Salvador, Juan colas, Francisco Bonet, Miguel del Povo, Juan Bolos, Juan Andreu, Melchor Bonet, Domingo Donat, Juan Aparicio, Juan Pasqual, Baltasar Ferrer, Felipe Rivas, Viuda de Martín, Sancho, Bartholomé Adelantado, Vicente Martín, Jayme Pérez, Gil Durán, Gregorio Torralba, Jayme Bolós, Domingo Martín, Domingo Matheu, Juan Pérez, Pablo Juste, Francisco Bonet,Viuda de Bayo y Juan Baquero nuevos pobladores de la dicha y presente Villa de Gayviel arriba dichos que todas las dichas cosas respectivamente, loamos, concedemos y firmamos.

Testigos Fueros presentes a todas las dichas cosas Mosén Juan Sebastián,
Presbítero, Rector de la presente Villa y Varonía y el Capitán Thomás Bernia
vecino de la Villa de Gayviel.

In quorum fidem et testimonium ego Petrus Camarillas noty publicus per totam terram iurisdictionis Domini Nostri Regis meum folio app., Sig. X núm.

In XXVII mandamentum ex emperarum Curae Civilis Valentias de anno MDCLXVIIII febrero XI-LUD anon noty.