El Río te engancha

Las personas que no hemos nacido en Gaibiel, ni tenemos tampoco aquí ascendencia familiar, cuando llegamos por primera vez no pensamos que este pueblo te puede hacer suyo, y de una forma u otra conseguir que te integres con sus gentes, sintiéndote parte de ellos el resto de tu vida. Este es el caso de muchas personas que, como yo, llegamos a este pueblo por casualidad y que hoy en día nos sentimos completamente integrados en él.

Cuando llegas a Gaibiel y no conoces a nadie tienes pocas cosas que hacer, te quieres marchar de ese pueblo desconocido, donde parece que todo el mundo es familia menos tú. Normalmente siempre hay algo que te sorprende del pueblo. Para unos es la plaza, para otros su entorno, sus gentes, su silencio... Muchas personas que llegan necesitan descubrir algo o alguien que les ayude a salir de sus casas y vivir Gaibiel.

Ese “algo” para muchos de nosotros fue su río. Fue allí, donde muchas de las personas que no hemos nacido en Gaibiel, empezamos a relacionarnos y a conocer gente que ha formado parte de nuestras vidas o no, pero siempre dispuestos a compartir el placer del murmullo del agua, del paso de ésta entre sus cálidas piedras y del disfrute que proporciona su choque contra nuestros acalorados cuerpos.

Muchos de nosotros empezamos a ir en familia, pues él permitía y afortunadamente de nuevo permite, gozar del baño a todo tipo de personas capaces de disfrutar con este regalo. Hemos vivido en el río momentos de reflexión, soledad, bullicio familiar, baños multitudinarios con la balsa llena de amigos... y es que el río no tiene edad.

Gaibiel, su río y sus gentes han supuesto mucho en nuestras vidas. Allí hemos crecido, hemos disfrutado, hemos visto crecer a los nuestros y también marchar a personas muy queridas que compartieron allí con nosotros sus últimos y felices días. El río da vida, tiene vida en su lecho, por ello no deberíamos consentir que su caudal disminuyera. De esta forma se contribuiría a "enganchar " a nuevos visitantes capaces de vivir Gaibiel.


Amparo Gascó